Al inicio todo es sorpresa y descubrimiento. Curiosidad que te conduce poco a poco al conocimiento básico de tu mundo. Después viene el orgullo inflado, tu mente cree saberlo todo, tus energías parecen no tener fin, el mundo debe ser tuyo AHORA. Si eres inteligente seguirás descubriendo y encontrando, pero si no, te irás convirtiendo poco a poco en un soberbio cansado. Si eres inteligente comenzarás a valorar la experiencia y tu orgullo disminuirá, aún tienes energía pero sabes que se va a acabar. La curiosidad se vuelca hacia el interior. Llegas a una etapa en la que sabes todo lo que eres capaz de saber, y lo que sabes es casi nada. Tus energías te abandonan y te preguntas: ¿de qué ha servido todo? Al momento de morir sólo se tiene una satisfacción incierta.
sábado, 20 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
Tristeza
Ah la tristeza. Reflejada en la plástica cabeza de payaso a punto de llorar y con barbas de vagabundo, incrustada como brujería en la antena de radio de un colectivo en la rápida vía. La tristeza es ese marginal que como sea se siente con ganas de encajar, y al que todos le hacen el feo, tal como al pato que un día sería cisne. Que se tizne. El blues del descastado sin cresta. La tristeza es ese pobre ser, de bolsillo y alma, que no encuentra la calma en esta vida, ni en la otra. Es aquella novia amarilla que entrena para venganza y regocijo propios, a futuras mujeres fatales que pretenderá convertir en imposibles amores para inocentes pintores. La tristeza es una película con un mal actor de voz chillona que hace que tus entrañas se remuevan gracias a su lastimero tono y a un efectista guión de tercera. Puede ser también la canción, de violín y bandoneón, que habla de penas tan ajenas a las tuyas, pero feas, y que terminas adjudicándote o creyendo que te han pasado. Puede que sí las hayas vivido, pues al final no hay tantas historias en el mundo. Tristeza es negar tres veces la fe, que te cante un coro de gallos, y seguir creyendo en el Diablo. La tristeza es no tener entereza cuando sopla un ligero viento, breve pedo de Eolo, y allá, lejos, vuela tu integridad de pan integral. Tristeza es buscar que Dios te responda directamente y si llega a hacerlo no notarlo. Tristeza es el final de la película del Dr. Zhivago. Trsiteza es querer estar cerca, pero no estar en ningún lado.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Timidez
Trabajaba en la biblioteca pública, un impúdico trabajo de investigación para pasar una asignatura cruel de la universidad. A estas alturas no sé porqué pierdo tanto el tiempo aprendiendo cosas que no me interesan. Todo por un título profesional. Yo lo que quiero es ser músico, no me engaño, tengo mi talento, pero el miedo que me ha inculcado mi familia pesa más. “Primero obtén tu título para que tengas asegurado el futuro y ya después verás si cometes las locuras que se te ocurran”. Como si el título fuera el paracaídas para no estamparme de lleno contra el desempleo. Yo siento que nací para ser estrella. Puedo tocar muy bien la guitarra y escribir letras interesantes para mis canciones. Pero bueno, ¿y si no tengo suerte? Siempre me he sentido una estrella, en más de una ocasión me he sorprendido contestando preguntas en entrevistas imaginarias, como las que les hacen a mis ídolos en la televisión. Sí, estoy un poco pasado de peso y no soy guapo; pero lo primero se me puede quitar y lo segundo no importa, basta con mirar a Keith Richards para saber que tengo la razón. Cálculo diferencial e integral, maldita porquería. Cerré el libro un momento para distraerme, por quinceava vez esa tarde, con lo que había a mi alrededor. Entonces descubrí que a dos mesas de distancia de la mía estaba una muy guapa desconocida. No le fui indiferente. Nuestras miradas se cruzaron y no hubo señal de disgusto. Era una buena oportunidad para conocer a alguien, la podría impresionar con los últimos libros que leí, con las últimas canciones que escuché, con las últimas películas que vi o simplemente con la guitarra y una canción famosa. Tengo todo lo que se necesita para llamar la atención de alguien. Pero mejor más adelante, primero tenía que trabajar en los problemas de cálculo. Pasó el tiempo y no podía concentrarme en mi labor, de vez en cuando volteaba hacia la desconocida, quien me devolvía las miradas sin el menor asomo de incomodidad, a veces hasta me sonreía levemente. Yo sólo ponía cara sería y volvía a mi libro. Ella aparentemente estaba también realizando algún difícil trabajo de investigación. ¡Podía incluso ir con ella, presentarme y quizás ayudarnos mutuamente! Igual y ella era buena en cálculo y yo soy bueno para la historia, quizás su trabajo se trataba de una materia relacionada con la historia. Pero no, eso sería demasiado perfecto. Intenté concentrarme de nuevo en mi tarea. Más de una vez noté que me miraba, tenía que ir con ella, pero ¿y si llegaba su novio?, ¿tendría novio?, ¿por qué no la estaba ayudando ahora?, ¿qué tal si estando yo con ella llegase el novio? Vaya ridículo que haría yo. Traté de hacer mi trabajo, pero de nuevo no pude. Pasaron tres horas inútiles en las que no adelanté nada de mi tarea y que me pasé tratando de armarme de valor para ir hasta la desconocida. De repente ella se puso de pie y empezó a recoger sus cosas para irse. La oportunidad se me escapaba. Tomó su mochila y su bolsa, me miró de reojo y se fue. Intenté ponerme de pie, para ir hasta ella, pero no pude, simplemente no pude. El corazón se me subió a la garganta y empecé a temblar. Estos ataques de timidez, que pensé que ya había sobrepasado volvieron a atacarme con más violencia que antaño. Me resigné. Poco tiempo después me rendí, no podía tampoco finalizar mi tarea, me dispuse a partir, y me sorprendí al encontrar a la chica cerca de la fotocopiadora. Ella me miró y sonrió, yo la miré sin detenerme, enrojecí, perono pude sonreír y me seguí de largo, pensando en lo muy idiota que soy. De nada me sirven tantas palabras, de nada me sirve sentirme especial. Ahora estoy en casa, tratando de terminar mi tarea de cálculo diferencial, pero no me concentro y por eso me puse a escribir lo que me pasó hoy en la tarde en la biblioteca pública. Creo que mi talento es un desperdicio. Iba a escribir una canción diciendo lo idiota que soy, pero ni eso me sale. Creo que no soy ninguna estrella, ¿cómo puedo serlo si ni siquiera puedo hablarle a una chica guapa? Maldito cálculo diferencial e integral.
sábado, 13 de marzo de 2010
Conocí a mi verdadero amor...
Dicen que la verdad estuvo en belén alguna vez, ¿si ya no está allí por qué no buscarla donde ahora se encuentra? Yo conocí a mi verdadero amor en una funeraria, y entonces noté que siempre llego tarde, hasta para encontrar pareja. Todos jugamos a soñar y terminamos soñando que vivimos, ambicionamos quimera y atesoramos sin medida las monedas. Al final todo es oscuridad y, según dicen, despertamos, pero de eso nadie está seguro porque de allí nadie ha regresado. Yo tenía prisa por muchas cosas, y el tiempo me sorprendió vacío; en el ayer quedaron las rosas, la alegría, las mujeres y el vino. Hoy ya nadie me cree capaz de nada, soy completamente inofensivo; un anciano en muy poco se diferencia del recién nacido. Las tareas afanosas terminan siendo nada cuando la vida llega a su término; las cartas y las promesas de amor suelen ser lo que se marchita primero. Sólo me acompañó la costumbre en los últimos días de mi vida, al menos es lo que medio recuerda mi memoria perdida. Supongo que la verdadera verdad nos será revelada, pocos momentos después de que ‘efectuemos el último suspiro’. Yo conocí a mi amor verdadero en una funeraria, llegando tarde hasta para encontrar el afecto. De nada sirvió creer que algo podría cambiar, de nada sirvió luchar por cambiar ese algo; todo pareció una ocupación obligada para rellenar los huecos hasta el final no anunciado. Aprendí a conducir un auto, que ahora no me lleva a ningún lado. Aprendí muchos idiomas que hoy me sirven para un carajo. Con nada llegué y nada me llevo, pero lo que más me duele es haber conocido a mi amor verdadero en una funeraria.
martes, 9 de marzo de 2010
El mesero romano y la pareja segura
El restaurante pastoso con cantante folk italiano incluido, el mesero bien plantado con charlatanes ademanes de charlot (no puede impedir hacerse el gracioso, va incluido en su naturaleza, propina aparte) coquetea con la primaveral norteamericana bien acompañada por su añoso esposo, éste último un digno personaje de chiste, facciones caricaturescas y espectacular altura, sin embargo se nota que es un tipo exitoso. El esposo, no entiende nada de las gracias del mesero, de hecho ignoro si tiene sentido del humor pues su cerebro sólo capta lo que se dice en el idioma de los negocios y de las presentaciones empresariales, institucional hasta en su esporádica sonrisa. Ella, en cambio, capta los mensajes mundanos, los dobles sentidos y las connotaciones sexuales… el macho latino y joven tiene su atención. Pero la esposa no suelta su tabla de salvación, no importa qué tan bravo sea el mar de las tentaciones, no hay gustoso naufragio real a la vista. Suceso exponencialmente potencial, pero impotente en la práctica. Deseos tragados con tal de tener un futuro y la universidad para sus hijos. Gracias al cielo por alejarme un rato del mundo aséptico y recordarme por qué trabajo. Me levanto de la mesa, doy propina al charlot charlatán y mesero, y dejo atrás a esa pareja digna representante de lo que no quiero.
Roma, Sept 17, 2008
Roma, Sept 17, 2008
domingo, 7 de marzo de 2010
Alcohol (sobriedad)
Noches de alturas, cerca de la estrella más alejada y brillante, viva en apariencia. Amanecer en el fondo del Gran Cañón, disparado a la realidad con sentimientos de culpa y persecución. Tinieblas a pesar del sol. Más de uno puede ser un espía o un vigilante. Las acciones recientes, inconscientes y olvidadas; pero en el fondo están allí reclamado o burlando, no falta quien las haga recordar. Falsa puerta de salida, dolorosa la caída. Ese truco ya no es efectivo para darle el esquinazo a la rutina, al peso de los días, al sinsentido obligado. Sueños de fuga que en realidad son pesadillas. Temor a la noche, terror al día. Los amigos se van yendo, poco a poco, o uno se aparta de ellos; el tiempo sólo sirve para alejarse de los demás y acercando el final. No hay muchas opciones al parecer: el autoengaño, las flores del mal o pisar el acelerador; sólo dos si ya comiste del fruto prohibido del jardín de Dios. Ninguna conviene realmente. Hasta la siguiente mentira, de boleto ficticio y velo ante los ojos, para pagar las facturas a la mañana siguiente.
sábado, 6 de marzo de 2010
Mercenario con ética
No te pongas camisetas chico, no es cuestión de corazones, el tuyo mejor guárdalo para la persona correcta o para tu propia empresa antes de que la vendas. Lo mejor es ser un mercenario con ética, lo más profesional posible y quedarte donde más te conviene. Así te evitarás decepciones y mira que vale más prevenirlas porque la vida da muchas de a gratis. Pero ten cuidado de quitarte la camiseta, si es que te la pusiste, en época de fríos, mira que las pulmonías matan al igual que el hambre. Alguna vez me dijo una prostituta, si no compras no me quites el tiempo, pues aprende a decir lo mismo en los lugares que no te corresponden. Haz todo esto lo más temprano posible, mira que el tiempo pasa rápido y como muchas otras cosas en la vida, no perdona, y como pocas cosas en la vida, no negocia. Sé agradecido y no te hagas de enemigos, te lo digo por experiencia propia, esa es otra manera de dificultarse la vida, pero también evita la hipocresía, cuestiona la autoridad y procura no lamer botas, debe saber feo (eso no lo sé de cierto, pero lo supongo) y además es un feo espectáculo (lo he visto muchas veces). En fin, te lo digo para que no lo olvides, hoy que estoy bastante decepcionado, por no seguir mi regla del mercenario con ética.
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