viernes, 13 de febrero de 2009

Lo dice la experiencia

Se dice que tarde o temprano cada persona que conoces se alejará de tu vida, excepto la indicada para ser tu pareja. Todos estamos propensos a ser un recuerdo en potencia y un olvido seguro, eso es lo que me dice la experiencia. Si crees que ella es la persona con quien debes de compartir el resto de tu vida, no esperes más y haz lo posible por estar a su lado. Estos no son pensamientos que me inspira un día lluvioso, ni son hijos de la última ilusión rota, simplemente son cosas que me vienen a la mente, son como ideas que por el aire flotan. El abrazar los vestidos de quien para siempre se ha ido no ocasionará su regreso; tampoco la resignación diaria podrá sepultar los recuerdos. Quisiera presentarte la solución o tan siquiera una fórmula que te permitiera entender la vida; pero ésta es una cruzada tan personal, como solitaria resulta el verdadero camino a la conquista. No todo son lágrimas en este valle, no sólo hay casas de amargura en tu calle. No todo es gris o negro en el panorama, pero nada te garantiza que habrá un mañana. Dos personas solitarias son como el peor desierto, bajo el mismo techo, en la misma casa. Quien en una relación entrega realmente todo, tarde o temprano termina teniendo la nada. Estas palabras no las aprendí en la escuela de ciencias, son sólo cosas que me dice la experiencia.

miércoles, 11 de febrero de 2009

San Valentín

San Valentín, y lo digo sin cobardía, no es en lo absoluto mi día. Demasiados globos, regalos y comidas, demasiados corazones y el mío ya no sirve muy bien. No es amargura, es que siempre me ha sabido a farsa y me disgusta el reproche indirecto que le hacen a quien vive en soledad. No soy bueno en el juego, y tampoco en el amor, por eso no apuesto y por eso me invento historias para cuando estoy solo. Demasiado comercio, pero no lo digo por ardor, que más me arden las victorias que por no saber conservar perdí. En fin, de mí esperan originalidad y al final que sea como cualquiera, como los demás. Demasiadas flores y ositos de peluche, demasiados dulces e infiernos para diabéticos. Ay que dramático suena esto, pero el 14 de febrero no me gusta desde antes que fuera consciente de lo que significa querer. Demasiada mala suerte que tiendo a romper lo que ya estaba quebrado pocos días antes del día del amor, por más vendido que sea; pues que así sea.

lunes, 9 de febrero de 2009

Las musas de vacaciones

Cuando el frío asola la ciudad, las musas han empacado sus maletas y con boleto en mano se disponen a vacacionar en bellas playas caribeñas, es mejor no atreverse a escribir nada. Pues no importa que vagues como alma en pena y te encuentres con la mujer tuerta que perdió uno de sus azules ojos por delinearse completamente mientras conducía su flamante auto color incendio; tampoco te servirá de nada que te topes con el conductor animal cuyas maneras de actuar podrían llenar diez tomos bajo el título: ‘de la involución de la infraespecie humanoanimal – subnormalidad aplicada a sucesos de la vida diaria’. No importa, pues nada de eso podrás escribir. No tiene caso que tu corazón lamente a gritos su vacío ni que, por el contrario, esté rebosante de satisfacción, pues sin las musas nada te saldrá bien. Si quisieras exponer las injusticias o las cosas que no deben permanecer ocultas, no podrás hacerlo de manera efectiva mientras ellas estén en la playa. Mejor corre hacia el aeropuerto y cuenta cuántos hombres de negocios llegan y se van, para que puedas matar con algo el tiempo en lo que las musas regresan.

jueves, 5 de febrero de 2009

Distancia

El deseo arde como la leña en el fuego, pero la fogata está a gran distancia. Te encuentras en donde está mi hogar, mi pertenencia, y yo ajeno en el extranjero. Aquí se respira destrucción bajo el orden obligado, sólo por hacer dinero me desterré. Los muertos son como raíces podridas y el fruto aquí es el oro a crédito y todo lo que se puede comprar con él, lo demás es lo de menos. La pureza presumida es una mezcla engañada, la princesa dormida no despierta con un simple beso. El tiempo se hace odioso, pasa lento en apariencia, pero deja su carga de decadencia en mi cuerpo. Enfermo con salud, así me siento. Vacío en la abundancia. Que triste lamento. Lo perdido no podrá recuperarse, el destino seguro nos tiene guardado un final macabro y sigo pensando que de habérnoslo propuesto lo pudimos cambiar. Los caminos llegaron todos no a Roma, sino a un callejón sin salida. La próxima parada puede que sea otro infierno.

martes, 3 de febrero de 2009

Lo que más quiero es a ti

Me gustaría estar contigo todos los días para atestiguar tus descubrimientos, escuchar la mayor cantidad posible de latidos en tu corazón, estar cerca y, si es posible, ser el causante de tus estallidos de pasión, quisiera descansar a tu lado y ser el vigilante de tus sueños, sin dejar de ser también el que rompe las reglas en ellos. Compartir contigo un barco en las tormentas y en la calma, admirar contigo el cielo, tendidos en el pasto de la universidad, tratar de ser quien más conoces y, sin embargo, convertirme en un amante renovado cada noche. Quiero salir de compras contigo y ser mucho más que tu amigo. Quiero ser lo que más extrañas cuando estemos separados y la compañía que no te cansa cuando estemos cerca. Quiero muchas cosas, pero lo que más quiero es a ti.

Tírate un pedazo

El Principito dijo: “Tírate un pedazo”, pero por allí no había afortunadamente ni pilotos desestufados, ni culebras, ni corderos, y nosotros no podemos sino especular a quién iba dirigida la frase. Pudo haber sido dicha a Juan el autodescuartizador pidiéndole que se arrancara uno de los tres dedos que aún le quedaban. A lo mejor, o lo peor, se lo dijo a Romualdo el gaseoso, quien se alimentaba de pura comida almidonada y leguminosas, sin mencionar que presumía de ejecutar completa la Quinta sinfonía de Beethoven con puras flatulencias, aunque cuando se sentía romántico, el eólico señor prefería interpretar el Claro de luna. Quizá el Principito se lo dijo a Pedro Porras, un violento boxeador de un planeta iracundo y rojo, que se divertía aplicando el KO a beodos que medían más de 1.90 de circunferencia. Pero sospecho que se lo dijo a Gabriela Corona, famosa en todos los planetas por su fealdad, cuando ella moría de deseos carnales e iba rumbo al planeta de la buena fiesta, donde por desayuno se consumen grandes cantidades de vodka, para la comida se bebe mucho tequila, y para la noche se toma todo el alcohol industrial que se puede ingerir. Todo para que el borracho sin suerte despertara a la mañana siguiente en el mismo lecho que Gabriela Corona, escarmentando hasta el alma por su desvarío. Lo único que sé de cierto es que el Principito dijo: “Tírate un pedazo”.

Descubrimientos obvios

Ella aprendió de la manera más dolorosa (el método pedagógico más socorrido) que no es bueno soñar mientas se camina por aquí. Glorificada por los comentadores y crucificada por los críticos, se enteró que no se puede satisfacer simultáneamente al mundo entero. Se enteró que no es bueno liberar las ilusiones en voz alta y a los cuatro vientos. Comprobó que no es de sabios congelar los sentimientos. Comprendió de la manera difícil (lo cual en sí es cosa bien fácil y común) que en poco se puede creer mientras uno trata de vivir. Él supo que la solución al problema era precisamente no buscar sólo una solución; no buscar respuestas en los seres semejantes a él mismo. Se enteró que se puede ser paciente, pero que es casi imposible ser un santo. Vio que no hay fronteras bien definidas entre lo bueno y lo malo; descubrió que el mundo no es blanco ni es negro y que el conocimiento produce dolor. Hay demasiados tramposos que te invitan a jugar, para que al ser descubiertos te puedan echar la culpa. Muchas personas visten ropajes confeccionados con espesas cortinas negras para ocultar sus intenciones y sus peligrosas acciones. Hay quienes dicen que no todo es tan negativo, pero más de uno estará de acuervo conmigo (“nunca más, nunca más”). La dignidad ha desaparecido y a nadie le importa tragarse la dignidad. No todo está perdido aunque a la gente sólo le interese lo suyo. Toda revolución termina convertida en rutina, teñida de mayores diferencias y de peores injusticias que aquellas contra las cuales luchó en sus orígenes. Los líderes sólo buscan el aprecio de su eco elocuente, encandilar con su ego reluciente y por eso se dedican a convencer a los demás. Puedes ir en contra de todo eso o puedes aceptarlo, lo más probable es que no intentarás cambiarlo.