Es probable que haya llegado el momento de renunciar a plasmar en palabras mis pensamientos. Eso se siente siempre que no se tiene nada que decir. La inspiración llega de sorpresa y antes de que me dicte algo digno, se escapa furtivamente y a lo lejos me lanza carcajadas. Es como un ladrón escapista bromista. Hace poco me vi buscando inspiración en mis escritos viejos, esa acción es una lápida para la creatividad. Como el ser que se alimenta de cadáveres o el ex-presidente que contempla sus irrecuperables glorias; aunque yo cadáveres mejor de lejos y glorias sólo las de oblea. El alcohol y algunas sustancias sólo me inspiran pereza o un idiotismo imposible de plasmar en papel (como no sea en papel higiénico). Traté de buscar respuestas en la historia y sólo descubrí que el presente es la misma confusión perpetua. El tiempo es un perpetuo eco de momentos. Es curioso que cuando pensé que podría ser bueno en algo, ese algo se me niega repentinamente para transformarse en otra sombra. Ya no tengo ánimos para descifrar el código, para esclarecer la confusión, retratar la realidad, mofarme del humorismo involuntario, atrapar la poesía o lograr la permanencia. Por eso pondré el piloto automático y me relajaré por lo que resta del viaje. Supongo que era de esperarse en este mundo de lo finito. Pensar en otra cosa es mera soberbia.
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miércoles, 8 de julio de 2009
martes, 27 de enero de 2009
Renuncia
Ignoro cuáles sean tus ilusiones, de hecho sin notarlo has borrado las mías. El camino que tenía yo tan seguro terminó en un callejón, de esos que no tienen salida. Dices que quieres estar conmigo, cuando en el fondo no me soportas, ¿por qué se necesita perder algo para entonces realmente valorarlo? Mi memoria es mala, pero mi rencor a veces parece de acero, por esa razón es probable que jamás me dejen cruzar las puertas del cielo. Ojalá no dijera todo lo que pasa por mi mente, ahora sabes porqué de la mesa de juego siempre salgo perdiendo. La responsabilidad es compartida, si es que hay culpable, lo somos quienes estuvimos involucrados. El juez es parte y además comparte todo, excepto la sentencia. Tras el atraco el botín fue dilapidado y como siempre en esos casos sale ganando quien no intervino en la historia. Nadie sabe para quién trabaja. Por eso me gustaría presentar mi renuncia oficial, por triplicado, para que ya nadie piense que quiero continuar. Por eso me voy, y aunque me veas yo estaré en otro lado, lejos aunque me escuches platicar. Todo lo que tomé consciente o inconscientemente lo he pagado con intereses, y no estoy dispuesto a pagar los platos que rompen otros. Me tomaré el siguiente tren hacia ningún lado y ahórrate mejor el dinero de la despedida y las intenciones, que más tarde los puedes necesitar. Te dejo poquitas palabras y buenos deseos, y lo más limpio posible el espacio vacante que otra persona vendrá a ocupar. ¡Buena suerte para todos!
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