Ojalá Dios exista para que tantas plegarias no hayan sido en vano. Para que en realidad haya justicia y lo conozcan quienes falsamente lo predican. Ojalá Dios exista para que paguen cuentas las almas que tanto deben, para que tus esperanzas están fundadas en terreno sólido, para que esta vida sea más que una mala broma. Ojalá Dios exista para que vivan por siempre las canciones y las maravillas; para que se acaben todas las Iglesias y dejen de haber verdades a medias. Ojalá que Dios exista, pero que no sea un viejito de blancos cabellos y severa mirada, que su grandeza no sea imagen y semejanza de nuestra pequeñez. Que en verdad valore el amor y que no se alimente del sacrificio y dolor de sus hijos. Ojalá Dios exista para que en las catedrales haya algo de verdades y que no sean sólo monumentos a un gran fracaso. Que su poder sea tan verdadero como él, para que sepamos quienes son los lobos vestidos de ovejas. Ojalá Dios exista para que no haya purgatorio infierno ni cielo, y para que haya mucho más de lo que damos por cierto.