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martes, 11 de agosto de 2009

Cartita

Quisiera decir que ya no pienso en ti, pero te sigues apareciendo en mis sueños y te miro en cada tres de cuatro parpadeos en mi vigilia. Quisiera decirte que te he olvidado, pero justo contigo fue que me acordé cómo se recuerda. Se que los momentos a tu lado no fueron perdidos, y sin embargo me perdí de ti, extraviado y sin mapa con la brújula rota que dejó de apuntar a tu punto principal. Si pudiera retroceder el tiempo lo haría, hasta el momento en que de manera escalonada te conocí, aunque seguramente haría lo mismo que hice, pero tratando de hacerlo mejor. Lo que me pregunto es ¿por qué tuvo esto que acabar así? Los títulos finales de la película los siento antes de tiempo, apenas rugía el león y ya estaba terminando la función. No hay arrepentimientos ni rencor, sólo esta incómoda situación de que estás lejos de mí, en kilómetros y en sentimiento, si supieras cuánto lo siento. ¿Hicimos lo mejor que pudimos?, ¿nos aferramos a lo imposible? Extrañas jugadas que a veces nos hace el destino, con su humor más negro que el carbón, y en nuestro caso prometía ser diamante. ¡Lo que aún nos queda por ver! Cosas que quisiera y otras que, sin quererlas, sucederán. Caras nuevas, días soleados, y sin embargo sigo creyendo que la cara más hermosa es la tuya y que sin ti el sol no brilla ni siquiera como la luna. Quisiera muchas cosas, ya hasta le escribí a los Reyes, pero siempre lo primero en mi lista es pedir que podamos volver, sin la frente marchita y de ser posible antes de 20 años, que sí son algo.

jueves, 7 de mayo de 2009

Guía

Tras ver una firme decisión en mis ojos ella apretó su mano derecha, con la que estrechaba mi izquierda. Estaba dispuesta a seguirme adónde yo fuera, pero no di ni un paso. Ella esperó unos decentes segundos, con la expectativa de iniciar el camino, ser guiada hacia algún lugar, pero no hubo más movimiento que la respiración de ambos. “¿Y ahora?”, le pregunté, “¿hacia dónde vamos?” Ella se tornó decepcionada, soltó mi mano y se marchó. Yo quedé confundido. Al parecer se fue con el atardecer, creo que jamás la vi de nuevo.

domingo, 22 de marzo de 2009

Ojalá que exista Dios

Ojalá Dios exista para que tantas plegarias no hayan sido en vano. Para que en realidad haya justicia y lo conozcan quienes falsamente lo predican. Ojalá Dios exista para que paguen cuentas las almas que tanto deben, para que tus esperanzas están fundadas en terreno sólido, para que esta vida sea más que una mala broma. Ojalá Dios exista para que vivan por siempre las canciones y las maravillas; para que se acaben todas las Iglesias y dejen de haber verdades a medias. Ojalá que Dios exista, pero que no sea un viejito de blancos cabellos y severa mirada, que su grandeza no sea imagen y semejanza de nuestra pequeñez. Que en verdad valore el amor y que no se alimente del sacrificio y dolor de sus hijos. Ojalá Dios exista para que en las catedrales haya algo de verdades y que no sean sólo monumentos a un gran fracaso. Que su poder sea tan verdadero como él, para que sepamos quienes son los lobos vestidos de ovejas. Ojalá Dios exista para que no haya purgatorio infierno ni cielo, y para que haya mucho más de lo que damos por cierto.

jueves, 25 de septiembre de 2008

No me gusta enamorarme

No me gusta enamorarme porque el proceso de recuperación es lento y doloroso, porque no se garantiza que las cicatrices cierren del todo, porque no me va bien ni en el juego ni en el amor. No me gusta enamorarme porque es una apuesta que pierdo de antemano, no sé cómo me las arreglo para que todo me explote en las manos, puede que aunque no lo admita ya esté acostumbrado a mi soledad. No me gusta enamorarme porque es un ensueño del que tarde o temprano despierto, porque no soy buen oponente en ese tipo de encuentros, porque siempre se espera que yo sea otro, no me gusta porque en ello nunca he encontrado equilibrio. Es un laberinto en el que siempre me toca pelear con minotauros salidos de nichos sagrados, porque las migajas que dejo para mi regreso siempre se las tragan los pájaros o termino tragando migajas de otros. No me gusta enamorarme y, sin embargo, es una trampa en la que siempre caigo, no hay cera que me impida escuchar el canto de las sirenas, ni poste al que me pueda atar. No me gusta enamorarme, pero aunque sólo puede ser cuestión de tiempo para que me vuelva a equivocar, creo que me volvería a enamorar.

sábado, 16 de agosto de 2008

Esperando

Dos temporales sin tiempo, atorados como un toro en la orilla de una villa. Ignoro cómo llegué a esto, sólo sé que todo empezó cuando dudé de Dios por creer en ti. Entonces las nubes dejaron de ser algodones flotantes para convertirse en visible humedad suspendida, fue cuando tus llegadas se convirtieron en una despedida prolongada. A lo mejor, peor quizás, se deba al cambio de la pluma con la que escribo o a la guerra que los diarios describen, pero las sombras me parecen más oscuras y las ilusiones comienzan a escasear. Lo único que aprendí a tocar fue tu piel y las puertas, lo único que supe afinar fue tu órgano de catedral. Me pregunto si alguna vez quise realmente la manzana o sólo la probé porque se supone que es lo que todos debemos hacer. “Soy totalmente pocilga”, digo como pulga al ver desfilar la moda en absurdas publicidades televisivas. Lo único que ha madurado en mí es mi indiferencia hacia los extraños y por lo que mañana será historia. Mi cometa jamás se elevó más allá de los tres metros, sin importar que soplase mucho viento; viento que se pudo haber llevado todo menos tu recuerdo, el cual me esfuerzo en olvidar, vanidad de vanidades y sólo vanidad, todo en vano. Mientras me acusas de ser el abogado del diablo por decir lo que pienso, por dudar lo que dudo y creer lo que creo, que es poco en realidad. Ya ni siquiera tengo maletas porque no se permite el equipaje en el lugar que me falta visitar, en el fondo espero que ese destino sea ningún lugar. La estación está en desorden, el tren no tiene horario, dicen que llegará como los ladrones o como el fin del mundo. Yo lo esperaré recitando el diccionario.