El día que me muera la noche será oscura, como suele ser; y si me muero de noche el sol saldrá algunas horas después. Habrá muchos recién nacidos y no seré el único en morir. El día que me muera todo seguirá igual, en su mismo cambio. Habrá gente desperdiciando lágrimas y habrá gente cantando. No creo que entonces exista el último corazón roto. Los políticos dirán mentiras y se odiará al que diga la verdad. El poder será aún el mejor afrodisíaco y muchos seguirán ocultando su edad. Muchos se seguirán adjudicando el invento del hilo negro y habrá miles que necesiten a un dios, ya te dije, si me muero de noche, unas horas después saldrá de nuevo el sol. Quizás después haya alguien que me recuerde, pero sólo será para que pueda olvidarme. El día que me muera, espero sinceramente, que no llegue muy tarde.
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viernes, 18 de septiembre de 2009
El día que me muera
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sábado, 21 de marzo de 2009
Solía
Solía ser una buena persona, sólo que tuvo que ir a la escuela. Solía estar lleno de inocencia, sólo que se puso a ver televisión. Terminó creyendo que el éxito tocaría a su puerta y le traería carretadas de billetes, sólo era cuestión de saber el tono con el que toca la suerte. Solía ser considerado con los demás, sólo que entró a trabajar en una gran empresa, donde las ganancias y el buen puesto son lo único que se debe conservar. Pero no hay día en que no se desgasten sus engranes, a las máquinas siempre habrá que cambiarles piezas, cuando te dicen que mejor te quedes en la calle, se te acaban los motivos para organizar fiestas. Solía soñar, pero la realidad le provocó insomnio perpetuo, ya no puede sonreír desde que descubrió la falacia de ese mundo perfecto. Solía tener ideas, sólo que el consumo le dejó la mente en blanco. Le prometieron un otoño dorado y un final feliz, pero no se lo garantizaron. La negra sigue bailando y presumiendo su sonrisa de marfil.
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