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jueves, 7 de mayo de 2009

Guía

Tras ver una firme decisión en mis ojos ella apretó su mano derecha, con la que estrechaba mi izquierda. Estaba dispuesta a seguirme adónde yo fuera, pero no di ni un paso. Ella esperó unos decentes segundos, con la expectativa de iniciar el camino, ser guiada hacia algún lugar, pero no hubo más movimiento que la respiración de ambos. “¿Y ahora?”, le pregunté, “¿hacia dónde vamos?” Ella se tornó decepcionada, soltó mi mano y se marchó. Yo quedé confundido. Al parecer se fue con el atardecer, creo que jamás la vi de nuevo.

domingo, 31 de agosto de 2008

Verdades sin razón

La ilusión de ser útil que tiene un extinguidor suele ser peligrosa para unas personas. En caso de tempestad, rompa el cristal. Mantener alternadamente un pie delante del otro puede llevarte lejos. Las palabras pocas veces llegan a ser más que eso, todo depende de la naturaleza de quien las diga. La vida de una rueda siempre tiene altibajos. Dicen que la mejor manera para no desilusionarse es no fabricarse ilusiones. El amor es ciego y la oportunidad calva, pocos son los oportunos enamorados que no tienen un pelo de tontos. Las monedas son redondas porque el dinero está hecho para circular. Los héroes derrotados llegan a sus casas para conocer el sabor del triunfo fugado. Pocas cosas son tan desesperantes como lo es esperar una llamada telefónica y pocos epitafios dicen la verdad. A veces la oscuridad es más luminosa que el sol. Cuando la inspiración esté contigo no la ignores, pues no sabes cuándo regresará. Es muy mala idea ponerle a Dalila una peluquería. Aún no se encuentra la fórmula para calcular la relatividad de las verdades.