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martes, 6 de octubre de 2009

Mientras llegas

Aves como notas musicales en los cables de la luz. Un añejo periodista habla sin parar de su pasado y su mucha experiencia, líder de opinión que gusta de vivir en el ayer. La lavandería abre sus puertas perezosamente, y tú no llegas. Los trabajadores desfilan rumbo a sus oficinas, yo escribo y escribo sin poder detenerme, algunos de ellos caminan y desayunan a la vez, y yo a ti no te logro ver. Tuestan café en algún local, las palomas buscan comida en la acera, pasan y pasan autos a gran velocidad y yo me pregunto dónde estarás. Me duele la mano de tanto escribir, noto que mi letra se deforma, quizás demasiada computadora. Pasan los minutos, haces tu arribo, yo bajo la mano y dejo de escribir. No más lectura, no más escritura, es tiempo de vivir.

jueves, 7 de mayo de 2009

Guía

Tras ver una firme decisión en mis ojos ella apretó su mano derecha, con la que estrechaba mi izquierda. Estaba dispuesta a seguirme adónde yo fuera, pero no di ni un paso. Ella esperó unos decentes segundos, con la expectativa de iniciar el camino, ser guiada hacia algún lugar, pero no hubo más movimiento que la respiración de ambos. “¿Y ahora?”, le pregunté, “¿hacia dónde vamos?” Ella se tornó decepcionada, soltó mi mano y se marchó. Yo quedé confundido. Al parecer se fue con el atardecer, creo que jamás la vi de nuevo.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Un mundo feo

Con el poder de las flores despreciadas, a 110 kilómetros por hora, el mismo día en que un mercenario se convirtió en santo con todo el descaro, te busqué donde siempre y sólo encontré una calle demasiado reconocida y muchos rostros borrosos en la TV, mientras alguien me intentó vender la foto de la mujer que no estaba allí, un vil fantasma de la ópera anémica, quien por un amor impropio intentó hacer gargarismos con ácido. 22 tipos perseguían un balón y yo escribía con sangre, que por inmadura no es azul y por indolente no es negra. He omitido muchas cosas que pasaron en tu ausencia, pero para qué hablar del que amenazó con tirar a su hijo desde el alto edificio o del cincuentón que mató a sus padres con pedazos de silla porque éstos, sordomudos, le confesaron a gritos de manotazos que él era adoptado. El mundo ya es muy feo sin que tenga que mencionar lo que sucede en él, pero es horrendo en tu ausencia.