El Paraíso se perdió como la cabaña de un Tío Mango o el Teatro Roxy. La inocencia se pierde como se extravían la virginidad y algunas calcetas: con o sin explicación aparente.
Hay padres y madres de quienes ya no se sabe más, progenitores que salen por cigarrillos y no regresan a casa ni siquiera para fumar su compra.
Las buenas intenciones son de las cosas que se pierden con mayor rapidez, igual que las palabras zalameras de quien ruega, tan pronto obtiene lo que solicita.
Se pierden memorias e imágenes. Todo aquello que grabaste para la posteridad, con dispositivos que la tecnología supera, se borra en el olvido total.
Hay jóvenes, niños y niñas, cuyas existencias se desvanecen sin explicación en sistemas totalitarios, regímenes criminales o democracias de lobos con piel de oveja. Jamás los volvemos a ver.
La vida nunca pierde su sentido, simplemente porque jamás lo ha tenido; pero tu nombre y el mío sí que se perderán en el infinito.
Se pierden apuestas, leyes y reglas. No importa que algo te importe mucho, al parecer todo regresa a un inicio, que a su vez es final de algo.
Somos parte de una serpiente universal, o multiversal, que se alimenta de su propia cola, representación casi perfecta del extravío total.
Como ya te dije, todo vuelve a iniciar, quizás de una manera distinta, quizás igual. Todo es confusión, y el orden es sólo un ideal.
Nos perdemos, con constancia pasmosa, de nuevo en un "para siempre", que a su vez se extravía eternamente.
Fuimos polvo, y seremos polvo, partículas de algo que fue, pero como si no hubiese existido. Por eso carpe diem y que siga el olvido.
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miércoles, 16 de septiembre de 2009
Oportunidad
Una oportunidad para la demostración, prometo no negarte aunque el gallo insista en cantar. Te necesito conmigo, necesito la fe. No habrá más sorpresas, todo será nuevo, aun dentro de los encierros. No importa cuántas beses te bese, no será suficiente, necesito desterrar la soledad. En la antesala de lo eterno sigo esperando por ti, para brindarte algo absoluto donde abunda lo relativo. Responde como quieras, con un gesto o con palabras, ahora satisfecho quedaría hasta con un leve suspiro. Entre “lo siento” y “adiós”, está el momento más difícil. Entre “te quiero” y “mi amor” se ubica lo que todos dicen. Entre “te espero” y “te ayudo” encontramos lo que menos se cumple. Entre “mucho gusto” y “encantado” verás lo que por educación se escupe. Necesito tu certeza, el alivio de tus miradas. El camino de la mujer es como un rastro en el agua, es preciso que seas la solución a los males que has creado en mí. Necesito tu certeza en este fango de dudas, requiero de tu apoyo para seguir avanzando. No me importa dejar mi corazón en tus manos, mientras creas en mí y no sientas que es en vano. Entre el cielo y el infierno encontramos nuestros cuerpos. Entre el amor y la lujuria danzan los deseos. Entre lo genial y la locura hay el grosor de un cabello. Entre la bondad y la virtud está lo que el mundo más desprecia.
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sábado, 12 de septiembre de 2009
Como Van Gogh
Igual que el viajero que se queda mirando cómo se va el último tren, que perdió por quedarse a admirar el ocaso. Igual que la novia en el altar, abandonada porque con ella jugaron, aquel viejo juego que tantas veces ella jugó. Me quedo yo tratando de descifrar mi destino en las aguas del río, sin hilo, sintiéndome como se sentía Van Gogh. Suspirando en la almohada como la viuda que nunca tuvo pareja. Soñando como la virgen cuyos blanco ropajes el tiempo percudió. Viendo que mis zapatos están ya muy desgastados como para seguir andando. Me quedo sentado sintiéndome como se sintió Van Gogh. Pero aunque no tenga colores de furia, y aún conserve mis dos orejas, escucho muy bien tus palabras y sigo admirado de tu belleza. Quizás haya una bala por allí que lleva marcado mi nombre, pero dudo mucho que ella sea disparada por mí. Como el náufrago que se cansó de arrojar mensajes al mar. Como el autor de la ferviente carta que nunca se entregó. Guardando en mí todo aquello que quise entregarte, me veo obligado a renunciar, sintiéndome como se sintió Van Gogh. El cielo de zafiros estaba mucho más allá de mi alcance. El signo de Caín brilla en mi frente aún cuando no me pega el sol. Es muy probable que me toque caminar por este sendero, sintiéndome tal y como se sintió Van Gogh.
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sábado, 28 de febrero de 2009
Existencia
Laberinto con paredes de espejo, atiborrado como el metro en hora pico. Despedidas de gente que insiste en volver. He visto mucho y a pesar de los cambios aparentes, todo es realmente igual. Cinco mueren mientras otros diez nacen, quinientos mienten mientras uno dice media verdad. Los viajeros cansados dejan empolvar sus maletas y los sedentarios en algún momento se disponen a viajar. La gente es la misma aquí y en China, sólo varían las complexiones y los colores. Las conductas y las ilusiones sólo cambian de apariencia, en tanto que el tiempo es circular. Ya olvidé quién dije que sería yo, tampoco recuerdo las personas que fui. He visto rostros lozanos ajarse con los años y también los he visto volver a nacer. Aunque nada cambie y me diga a mí mismo en momentos que todo es igual, descubro que todas son variaciones mágicas de una sola maravilla y sólo por eso vuelvo a respirar.
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jueves, 22 de enero de 2009
Identidad
Enamoramientos unilaterales y monógamos. Ilusión, un truco nada por aquí, nada por allá, el espejismo en el desierto para el que se muere de sed, todo en un teatro vacío. Obra de sombras y música que en nada se asemeja a la de Tailandia. Demasiada Disneylandia, demasiado aislamiento de la realidad. Enamoramiento del avestruz que tiene la cabeza blanca de tanto conservarla bajo tierra. Y creí que eso es amor. Ideales inalcanzables que revolotean entre el Olimpo y las más melosas comedias de Hollywood. Werther se cortó las venas con las páginas de una novela rosa. El primer choque con la realidad fueron unos senos bien formados en una película y una revista guarra titulada “La noche de bodas”, vil pornografía de secundaria. En el lugar de donde vengo no hay suficientes escuelas y sólo hay como tres maestros… con vocación. Pasan los años y la pieza no encaja, pero el hombre es un ser social por naturaleza. Lo dicta la especie, lo lleva en la sangre. Sin embargo en las ciudades todos estamos aislados, parecemos náufragos desesperados por asirnos a algo que flote. Cualquier cosa. Creer que tus manos vacías tienen algo es un sueño, cuando no hay en ellas nada más que aire e ilusión. Luego te cantan la barca de oro y si estás lejos no falta quien llore por la canción Mixteca y extrañe los tamales dulces y salados. El mundo es grande, hay mucha gente, pero el que no encaja nomás no encajará, por más vueltas que dé, hasta que se entere que es como los demás, y entonces, si no se fija, pierde la identidad y empieza a brincar como los borregos, a ver salmones nadar en sentido contrario. Llega un momento en que no puedes ser más que tú mismo, no importa qué dirección hayas tomado, ya no hay marcha atrás. Fundido en vida con el todo o esperar a ser parte del todo hasta después de morir. El ángel que cayó más bajo se ríe desde su trono subterráneo, al menos él ya está acostumbrado. Dizque más vale ser rey en el infierno que uno más en el cielo.
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viernes, 1 de agosto de 2008
Y esto es todos los días
Cada día se levantan imperios, se destruyen confianzas y de acumula dinero. Cada día se derrumban esperanzas, se inventan ilusiones y se escriben canciones. Cada día se alejan conocidos, se hacen nuevos amigos y se marchitan cariños. Cada día crecen los recuerdos, se glorifica el pasado y se acorta el futuro. Cada día se nos va la vida, nos hacemos viejos y cuesta aprender trucos nuevos. Cada día el sol se sorprende menos, las cosas se hacen trizas y perfeccionamos sonrisas. Cada día fingimos que todo es para siempre, día a día, hasta que la muerte nos sorprende.
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