jueves, 12 de diciembre de 2019
Extravío
Hay padres y madres de quienes ya no se sabe más, progenitores que salen por cigarrillos y no regresan a casa ni siquiera para fumar su compra.
Las buenas intenciones son de las cosas que se pierden con mayor rapidez, igual que las palabras zalameras de quien ruega, tan pronto obtiene lo que solicita.
Se pierden memorias e imágenes. Todo aquello que grabaste para la posteridad, con dispositivos que la tecnología supera, se borra en el olvido total.
Hay jóvenes, niños y niñas, cuyas existencias se desvanecen sin explicación en sistemas totalitarios, regímenes criminales o democracias de lobos con piel de oveja. Jamás los volvemos a ver.
La vida nunca pierde su sentido, simplemente porque jamás lo ha tenido; pero tu nombre y el mío sí que se perderán en el infinito.
Se pierden apuestas, leyes y reglas. No importa que algo te importe mucho, al parecer todo regresa a un inicio, que a su vez es final de algo.
Somos parte de una serpiente universal, o multiversal, que se alimenta de su propia cola, representación casi perfecta del extravío total.
Como ya te dije, todo vuelve a iniciar, quizás de una manera distinta, quizás igual. Todo es confusión, y el orden es sólo un ideal.
Nos perdemos, con constancia pasmosa, de nuevo en un "para siempre", que a su vez se extravía eternamente.
Fuimos polvo, y seremos polvo, partículas de algo que fue, pero como si no hubiese existido. Por eso carpe diem y que siga el olvido.
martes, 13 de octubre de 2009
Sola
jueves, 10 de septiembre de 2009
Al que se va lo olvidan
martes, 9 de junio de 2009
memoria
jueves, 28 de mayo de 2009
Casual como el sexo de bar
viernes, 16 de enero de 2009
El error
Sept 17 2008. Roma. Inspirado en algo visto en el aeropuerto de Gatewick.
martes, 30 de septiembre de 2008
Uno más
sábado, 16 de agosto de 2008
Esperando
Dos temporales sin tiempo, atorados como un toro en la orilla de una villa. Ignoro cómo llegué a esto, sólo sé que todo empezó cuando dudé de Dios por creer en ti. Entonces las nubes dejaron de ser algodones flotantes para convertirse en visible humedad suspendida, fue cuando tus llegadas se convirtieron en una despedida prolongada. A lo mejor, peor quizás, se deba al cambio de la pluma con la que escribo o a la guerra que los diarios describen, pero las sombras me parecen más oscuras y las ilusiones comienzan a escasear. Lo único que aprendí a tocar fue tu piel y las puertas, lo único que supe afinar fue tu órgano de catedral. Me pregunto si alguna vez quise realmente la manzana o sólo la probé porque se supone que es lo que todos debemos hacer. “Soy totalmente pocilga”, digo como pulga al ver desfilar la moda en absurdas publicidades televisivas. Lo único que ha madurado en mí es mi indiferencia hacia los extraños y por lo que mañana será historia. Mi cometa jamás se elevó más allá de los tres metros, sin importar que soplase mucho viento; viento que se pudo haber llevado todo menos tu recuerdo, el cual me esfuerzo en olvidar, vanidad de vanidades y sólo vanidad, todo en vano. Mientras me acusas de ser el abogado del diablo por decir lo que pienso, por dudar lo que dudo y creer lo que creo, que es poco en realidad. Ya ni siquiera tengo maletas porque no se permite el equipaje en el lugar que me falta visitar, en el fondo espero que ese destino sea ningún lugar. La estación está en desorden, el tren no tiene horario, dicen que llegará como los ladrones o como el fin del mundo. Yo lo esperaré recitando el diccionario.
