Náusea. Tripas revueltas por la tormenta. Subir y bajar, el mar intranquilo, sin puerto. A veces llega uno a la playa y todo bonito (hasta casi aprende uno a nadar) pero de nuevo llegan los nubarrones y ahí vamos. Montaña rusa existencial, que coquetea con la ruleta de la misma nacionalidad. Se pide tregua y se obtiene más guerra. Siempre igual. Nunca en el mismo canal. Se propone como solución la indiferencia, mayor absurdo que el actual. No hay arca de Noé, sólo animales naufragando a la deriva. Tan soberbios, tan malditos en su autoimpuesta elevación. El pecado, si es que existe algo así, fue trepar al otro en un nicho, que se quemó hasta el carbón por culpa de una vela vomitiva. Ya nada está claro. En la tormenta el cielo se confunde con los abismos del océano. S.O.S. ESO Es todo (enemigos).
viernes, 14 de agosto de 2009
ad náuseam
Etiquetas:
absurdo,
ad náuseam,
cambios en la relación,
hundimiento,
naufragio,
náuseas,
problemas,
relación tormentosa,
S.O.S.,
tormenta
jueves, 13 de agosto de 2009
Noche en vela
A nadie se le desea pasar la noche en vela, esperando una llamada o que le contesten las que hace. Nada, vil silencio. La imaginación va y se pierde en los lóbregos recovecos del laberinto de los celos. La razón brinca y asegura que no hay de qué preocuparse; si nada malo pasa todo está bien, si algo malo sucede, pues simplemente define otro camino. La confianza perdida rara vez se recupera. El que por su gusto es buey... Sí, muchas palabras. caminos de aquí para allá en la oscuridad. ¿Le habrá pasado algo? (En realidad si eso hubiera sucedido ya se habría comunicado) ¿Está haciéndome pagar la última que le hice sin darme cuenta? (O quizás la que le apliqué con toda intención). ¿Es su manera de echarme en cara de manera violenta 'que ella es libre de hacer lo que quiera'? No sé, igual planeado no le saldría tan bien. O a lo mejor anda con otro que me ha deplazado, despedazado, y al final porque yo me dejé. A nadie se le desea una noche en vela.
Etiquetas:
angustia,
celos,
duda,
dudar,
insomnio,
no dormir,
noche en vela,
preocupación,
sin sueño
martes, 11 de agosto de 2009
Cartita
Quisiera decir que ya no pienso en ti, pero te sigues apareciendo en mis sueños y te miro en cada tres de cuatro parpadeos en mi vigilia. Quisiera decirte que te he olvidado, pero justo contigo fue que me acordé cómo se recuerda. Se que los momentos a tu lado no fueron perdidos, y sin embargo me perdí de ti, extraviado y sin mapa con la brújula rota que dejó de apuntar a tu punto principal. Si pudiera retroceder el tiempo lo haría, hasta el momento en que de manera escalonada te conocí, aunque seguramente haría lo mismo que hice, pero tratando de hacerlo mejor. Lo que me pregunto es ¿por qué tuvo esto que acabar así? Los títulos finales de la película los siento antes de tiempo, apenas rugía el león y ya estaba terminando la función. No hay arrepentimientos ni rencor, sólo esta incómoda situación de que estás lejos de mí, en kilómetros y en sentimiento, si supieras cuánto lo siento. ¿Hicimos lo mejor que pudimos?, ¿nos aferramos a lo imposible? Extrañas jugadas que a veces nos hace el destino, con su humor más negro que el carbón, y en nuestro caso prometía ser diamante. ¡Lo que aún nos queda por ver! Cosas que quisiera y otras que, sin quererlas, sucederán. Caras nuevas, días soleados, y sin embargo sigo creyendo que la cara más hermosa es la tuya y que sin ti el sol no brilla ni siquiera como la luna. Quisiera muchas cosas, ya hasta le escribí a los Reyes, pero siempre lo primero en mi lista es pedir que podamos volver, sin la frente marchita y de ser posible antes de 20 años, que sí son algo.
Etiquetas:
añorar,
arrepentimiento,
cartita,
coincidencia,
esperanza,
extrañar,
final,
pensamiento,
reflexión,
terminar,
volver,
volver a empezar
lunes, 10 de agosto de 2009
El hombre sin corazón
Ella no había sido la primera. No se separaron por nada extraordinario. La historia de ambos, como todas las historias, incluyendo las histéricas, tuvo un final. Así, nada más, ella se fue y él cerró la puerta por dentro. No transcurrieron muchos días cuando él empezó a añorarla, recordando sólo lo bueno, lo positivo; hasta que olvidó por completo el porqué de sus separación, haciendo del rompimiento el mayor misterio del mundo para él. Lo primero en desaparecer fue el auto. Nada insólito si se toma en cuenta la inseguridad de la ciudad. Lo reportó robado y jamás fue encontrado. Cosa de todos los días, a cualquiera le pasa. Decidió no reponerlo y volver a caminar, pensó que le haría bien. Después fueron los amigos, poco a poco se perdieron. Los números telefónicos que tenía en su agenda ya pertenecían a puros desconocidos y nadie pasaba ya por su casa. Siguió mecánicamente con su vida, o con lo que le fue quedando de ella. Una mañana, su casa amaneció sin espejos. La siguiente desaparición fueron los muebles y una tarde, a su regreso del trabajo, donde solía estar su casa encontró un enorme terreno baldío, lleno de mala hierba que al parecer llevaba mucho tiempo enraizada. No se estaba volviendo loco, la dirección era la misma, los vecinos también, pero nadie parecía reconocerlo. Vivió bajo un puente. Su trabajo también se había esfumado, ya no tenía caso pagarle a un compositor para quien las notas desaparecen. Comenzó a mendigar para mantenerse entretenido. Se le fugó el interés. Sus recuerdos se fueron desvaneciendo hasta que su memoria no dibujaba el rostro de ella y sus labios no evocaban su nombre ni en sueños. Una mañana de abril sintió un agudo dolor en su pecho y fue llevado de emergencia a un hospital de beneficencia. Los médicos que lo atendieron no creían lo que atestiguaban: al vagabundo adolorido le faltaba el corazón. El caso se hizo famoso, un hombre ‘vivo’, aparentemente sano, que en vez del músculo vital tenía un hueco. Nada, sólo vacío. No lo pudieron certificar como muerto, pues el tipo respiraba, se movía y pensaba; sólo le faltaba el corazón. A partir de entonces ya nada desapareció. Un inteligente empresario circense lo contrató. Ahora cualquiera que tiene suerte (y que pague el boleto), podrá asistir al circo, cuando éste se encuentre cerca, y mirar al hombre que no tiene corazón.
domingo, 9 de agosto de 2009
Crónica de una no-boda
Había un valet parking que bailaba a las siete el lago de los cisnes mientras castañeaba con los dientes el cascanueces. Corriendo hacia el altar iba la novia ciega, conocida como ‘la novia que no veía’, pero su prometido jamás llegó a la ceremonia, pues estaba en altamar buscando alguna ballena que fuera vacía. “Leven anclas”, decía el marinero prometido, “leven anclas” y su grumete, un mozalbete regordete, comía anclas de rana, sacadas de ranacerontes que solían vivir cuando el Sáhara era un gran océano. El ajuar juar juar de la novia que no veía consistía de muchos y muy finos regalos: costosas costillas de la costa, fragancias que la gente usa para fugar el olfato, ventajosas ventanas veteadas y otras curiosidades importadas. Entre los invitados había austeros astronautas australianos, banqueros argentinos que tenían sus bancos en el Río de la plata, -pero que en la boda se la bancaban en una sola silla de arcilla (seguro que creíste que en un banquillo)-, eunucos enanos enamorados, modosos modistas marroquís (en realidad eran mauritanos), olvidadizos oligarcas adictos al aceite de oliva, Popeye, un rebosante de vida Lázaro que lazaba lazarillos, presuntuosos presidentes de naciones esclavizadas que se presumen libres, sicofantes vestidos de elefantes, pedicuristas pedófilos pervertidos (cuyos lugares favoritos eran las zapaterías chinas o japonesas, suelo confundir los ojos y las cortinas rasgadas) y una princesa persa que perseguía persistente a parsimoniosas personas. Pero te digo de nuevo que comer huevo no es un juego y también que la boda de la novia que no veía no pudo ser. El Obispo vestido de abeja iba avispado a oficiar la misa, y en lo que esperaba dejaba, asqueado, que los fieles desgastaran con oscuros ósculos sus anillos vaticanos de oro que tenía en los dedos de las manos. Esa fue una no boda. Jamás se supo si el prometido encontró siquiera a calcetines o a medias a una ballena vacía, pues nunca más se le volvió a ver.
Etiquetas:
amor,
boda,
casamiento,
ceremonia,
Crónica de una no-boda,
desfile de personajes,
divagaciones,
escape,
invitados,
novia,
novio
sábado, 8 de agosto de 2009
Tan ajeno
Con la cultura en el culo (donde muchos creen que debe estar), las sombras flotan sin huella y sin sentido. Todo prefabricado. En serie, no bromeo, a distintas medidas, pero los mismos patrones y ellos, casi todos esclavos, que se creen muy libres. La rebeldía domada, empaquetada, emparentada y apadrinada. La crítica sólo sirve para hablar de intrascendentes series de televisión. Amarrados al tiempo, la moda y la productividad. Sedientos de necesidades creadas. Las mismas opiniones de sus líderes, sólo se cuestionan qué regalar en navidad y en san Valentín. Miran al extraño como si éste fuera de otro mundo, ese extraño que siguiéndoles la corriente les dice: “mi reino no es de este mundo”, que inmundo. Hoy probablemente lo clavarían en una antena que sirviera para transmitir futbol. Y ahora sí somos uno, haciéndonos creer que somos únicos. Todo empaquetado, comunicaciones al alcance de la mano, para ya no decir nada diciéndolo todo. Porque no participas dicen que te sientes patológicamente superior. El pato Donald en el mundo de las matemáticas tenía más razón. Sé que el Reino no es de este mundo, pero entonces no tengo ni idea de dónde puede estar. No veo señales ni rutas que me lleven a él. Me siento también extraño en el lugar donde nací y no soy profeta ni en el extranjero.
Etiquetas:
cómo veo el mundo,
diferencias,
diferentes,
divagaciones,
intolerancia,
pensamiento,
sociedad,
tan ajeno
lunes, 3 de agosto de 2009
Revelaciones postreras sin postre
Anoche tuve una revelación: no hay revelaciones desde que existió el último profeta de la antigüedad, entonces Dios colgó el auricular. De esos tiempos para acá sólo han surgido magos, encantadores de serpientes, estrellas pop y falsos profetas de probeta. No more Ho ho ho! Holy men! Ya no hay comunicación directa con Dios, no de dos vías al menos, los sueños son sólo sueños. Y yo ayer todo el día dopado con videojuegos, dejé los libros de lado y caí en el atractivo ensueño de los coach potatoes, papa patata potatoe. Lejos, muy lejos del Vaticano y de la baticueva. El opio es sustituido por chips y muñequitos que buscan algo y matan en la pantalla plana. La semana promete dureza y falta de corazón. Los engranes deben demostrar que todavía tienen dientes y los dentistas trabajan de taxistas. A darle que es mole de olla. Cinco días difíciles por delante, ni mo'o por eso pagan. Seguiré siendo el mercenario con ética. El Mundo, undo, está cambiando drásticamente, se acerca un nuevo orden y yo no quiero profetizar nada en este apocalipsis psicalíptico que cae como elipse dipsómana. Lunes, lunes. Monday Monday, Mande, Mandela, Mandala.
Etiquetas:
apocalipsis,
divagación,
divagaciones,
lunes,
pensamientos,
Revelaciones postreras sin postre,
semana,
videojuegos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)