martes, 9 de junio de 2009

memoria

Diana Dados sentada en el nido supremo veía pasar lo que no hizo en su vida. Diana Dados tiene recuerdos artificiales y añoranzas reales. José Pluma escribe sin sentido, sólo para escapar algunos segundos. José Pluma puede estar escribiendo para que Diana Dados añore sus fantasías o para que crea vivir ilusiones ajenas. “Puedo morir en cualquier momento y entonces ¿cuál fue el sentido de mi existencia?”, se preguntó Diana ignorando que esa es una duda que en algún momento todos tenemos. Un cantante de tango decidió cambiar el tono de su música y empezó a interpretar música disco de los 70s. El velorio de Diana Dados fue igual a muchos otros, y 10 años después nadie la recordaba. Nadie recordó tampoco a José Pluma 10 años después de su muerte. La música disco de los 70s tuvo varios regresos, pero nadie recordó al cantante de tango. Y yo medio recuerdo tu nombre, pero olvidé por completo tus facciones.

domingo, 7 de junio de 2009

Sueño H2O

Me gustaría ser el agua que limpia tus culpas, verdaderas o ficticias, el agua que por la mañana recorre tu cuerpo, como quiero recorrerlo con besos y caricias. Me gustaría ser el agua que a veces te hace soñar despierta y que en ti hace todo lo que no hace tu pareja. Me gustaría ser el sueño que te hace suspirar cuando guardas tu mano entre tus piernas; el sueño delicado que, como serpiente, deja ligeras huellas en tu arena. El sueño que aún roto, una vez que abres los ojos, perdura durante días iluminando con su recuerdo tu rostro. Me gustaría ser la brisa que penetra por tu ventana, que al refrescarte te reconoce y te llena de esperanzas. Ser quien te conoce mejor que nadie, como nadie nunca lo ha hecho, pero sólo soy un hombre que dista mucho de ser perfecto.

martes, 2 de junio de 2009

Cupido y la Dulce figura

“Ningún día es soleado aunque no haya ninguna nube en el cielo”, pensando en esta frase ambigua danzaba el Gordo Cupido Fracasado cuidando de que no se le cayeran sus gafas de grueso armazón. Iba desnudo por el parque y saltando sobre un solo pie gritaba: “¡Albricias!, ¡albricias!” Yo pensaba en quitarme ese maldito blanco de mi mente para poder decirte algo. Un individuo, tan negro como la mayoría de las consciencias, y tan estúpido como la mayoría, intentaba correr con sus pantalones bajados a la altura de sus tobillos. Un beso flotaba en el aire, pero no encontraba labios en dónde posarse y se pasó de largo. “Un recuerdo poderoso es lo único que se requiere para amedrentar tu presente”, ese es el dogma de la Eterna Novia Amarilla. En una banca estaba sentado el Anciano Prematuro aterrorizado por la idea de envejecer y hacia él se aproximaba el Muerto cuya obsesión es la muerte. Yo intentaba decirte cualquier cosa, por simple que ésta fuera, pero no se me ocurría nada. El Mendigo De Afecto seguía solicitando limosnas de amor, ahora estaba enamorado de un perro que había lamido su saco. Más de una persona se identificaba con el Mendigo. La Dulce Figura que conquistaba corazones sin esfuerzo intentó decirme algo al oído. ¿Sería algo importante? Jamás lo sabré, yo continuaba preso en la habitación mental en donde creía que estaban las palabras que te tenía que decir. El Gordo Cupido Fracasado comenzaba a darse cuenta que no es bueno del todo (y quizá en absoluto, como pensaría más tarde) mezclar los negocios con lo más profundo de tu persona. Tras este descubrimiento cambió de pie para sus saltos y comenzó a gritar: “¡Maldición!, ¡maldición!” Aquí puedes encontrar el perdón de Dios, de tus padres, hermanos, hermanas, amigos, enemigos, vecinos, jefes, empleados, seres despechados, amantes suegras, cuñadas, carceleros, reyes, envenenados, jueces, acusados y parientes, pero jamás encontrarás el perdón del tiempo. Cuando por fin se me ocurrió algo qué decirte noté que tú, con todo y tu Dulce Figura, te habías ya ido.

sábado, 30 de mayo de 2009

¿Dónde está?

Estuve allí, presente, cuando el amor llegó, pero no pude verlo, estaba distraído, de rodillas en el suelo adorando lo incorrecto. Estuve allí, presente, cuando el amor llegó, pero no pude sentirlo, pues estaba dormido, soñando en quien me dejó. Escuché sus palabras, pero no hice nada, fingí que no estaba mirando, cuando lo clavé en una cruz. Estuve allí, presente, cuando el amor llegó, pero estaba distraído, analizando espejos y ahora me pregunto ¿en dónde está el amor?

jueves, 28 de mayo de 2009

Casual como el sexo de bar

"Me mandó un mensaje diciéndome que gracias por los mensajes y que me mandaba muchos besos", dijo a su compañera del servicio de limpieza la señora sin incisivos que tallaba los azulejos del baño público con un cepillo de dientes para niños, "ya ya no supe más". La afanosa mujer, una noche antes, había salido con un fulano de sonrisa prefabricada y lágrima domada, que la conquistó en una especie de bar de buena muerte (pues seguro allí por cualquier cosa te eutanasian). Tras los tragos baratos, tuvieron una mediocre relación sexual y él, después de la mediana satisfacción, decidió olvidarla cuando se despidieron con un beso de mármol. Grande fue la sorpresa del tipo que, a pesar tan poca destreza, después de despedirse al romper el alba (la llave se quebró al entrar en la cerradura) ella le mandara 48 mensajes de amor a su celular. Unos más melosos que la miel impura. Él, a la media hora de la separación, ya la había olvidado, ella estaba prendada y prendida por él; y no entendía que tras el mensaje de agradecimiento, él no contestara nada (fulano ingrato, después de tantos mensajes tiró ala basura su celular, dispuesto a robar otro para sí). Jamás se volverían a ver. Así pasó, el paso doble de la muerte que no fue contado como pensé que lo contaría. Pero tal como lo digo sucedió, y si no fue así, fue peor.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Pendiente

El número de escalones que hay de aquí al cielo es igual a la cifra de días que le restan a tu vida. Estoy hablando de matemáticas puras, ignorando por completo la moral. El número de golpes que alguien tiene que darse antes de conseguir lo que más desea, es equivalente al número de hombres que buscan lo que para ellos vale la pena. El número de veces que iré a buscarte a tu casa, será directamente proporcional al número de mis decepciones. Por eso desde ayer ya no me esperes, porque hoy estoy en el circo, entre cristianos y leones. El número de poemas que me quedan por dedicarte, son muchos como para poder contarlos; aunque realmente no hablan de ti, mujer, sino de las cosas que cometemos los humanos. El número de líneas que quedan a esta canción, dependen de qué tan aburrido me sienta, además los minutos ya no alcanzan y el tiempo me apremia…

martes, 26 de mayo de 2009

Si yo fuese tú

Si yo fuese tú, probablemente también optaría por el malabarista de números, ese que tiene los pies bien plantados en la tierra y sabe lo que quiere porque es lo que le dicen que debe querer. Si tú fueses yo, quizás tampoco lo entenderías. Si yo fuese tú probablemente aprovecharía la gracia natural para tener un futuro seguro. Si tú fueses yo quizás ignorarías todo esto. Mi chistera ya no tiene trucos para entretenerte y no me gusta ser lo que complementa a las personas que eliges. Tú me sigues encantando como la primera vez, sólo que el juego que quieres no me gusta jugarlo en trío. Si yo fuese tú, probablemente vería que la vida es una angustia constante y también querría escaparme. Si tú fueses yo quizás notarías que nada tiene sentido. Si yo fuese tú igual habría perdido ya la fe en el amor, si tú fueses yo quizás dirías que en esto sí coincidimos. Y mientras tú me entiendes menos yo ya no te quiero más.